María Teresa León Goyri
Logroño, 1903 – Madrid, 1988
La Institución Libre de Enseñanza y sus métodos marcaron la formación de María Teresa León. Estudió filosofía y letras y viajó por diversos países europeos para estudiar artes escénicas. Empezó su actividad periodística y su activismo cultural y feminista antes de cumplir los veinte años. Fue una figura clave en la Generación del 27. Tras divorciarse de su primer marido en 1932, contrajo matrimonio civil con Rafael Alberti. Juntos vivieron un largo exilio. En Roma, escribió el insustituible Memoria de la melancolía. Regresó a España, ya enferma, en 1977. Se fue quedando sin palabras, hasta su partida once años después.
Hola...
Puede que esté inventando y que pinte sin saberlo con ansia un muro, como hacen los niños.
María Teresa León, hija de militar, chica institucionista, estuvo en contacto directo con esa generación de feministas españolas que nacieron en el XIX pero impulsaron grandes a avances mano a mano con la generación posterior a la que ella pertenecía. Nunca las olvidó y, en el momento de escribir su pasado, tuvo presente esa genealogía intelectual vinculada a la I.L.E.
Bajo nuestros ojos tristemente asustados iba a comenzar el éxodo. Y empezó la noche más larga de nuestra vida.
Con su segundo marido, Rafael Alberti, forma una de las parejas más recordadas de la Edad de Plata. Los recuerdos de la guerra de María Teresa León nos devuelven la imagen de una pareja que vive la contienda sintiéndose compañeros. La labor de Teresa en la protección de los cuadros del Museo del Prado, su paso por Ibiza y sus viajes permanecen en la memoria de la autora apuntalados por pensamientos sobre España y sobre la importancia de la lectura y del conocimiento.
Memoria para el olvido, por favor. No me dejen ante una ventana extranjera, mirando.
María Teresa León quería escribir para hacer memoria aunque doliese. Los primeros tiempos de su enfermedad se solapan con la escritura de sus memorias. Su pensar es descarnado y doliente. Con todo, cree en el poder revolucionario de la palabra y en la necesidad de que la escritura fluya desde esa patria llamada exilio. Lanza una petición para el futuro: descansar en España, no ser una extranjera en un camposanto lejano.